El festival Portamérica Latitudes México regresó a Guadalajara

Portamérica Latitudes hizo de la cumbia el alma de la noche Desde la primera presentación del Portamérica Latitudes hasta el último aplauso, el festival se consolidó como una celebración de la música en todas sus...

Portamérica Latitudes hizo de la cumbia el alma de la noche

Desde la primera presentación del Portamérica Latitudes hasta el último aplauso, el festival se consolidó como una celebración de la música en todas sus formas. Con una alineación que mezcló talento emergente y nombres consagrados, el día estuvo repleto de momentos muy especiales, pero hubo un acto que destacó por encima de todos: la explosión de cumbia que tomó por asalto el escenario y convirtió el evento en un gigantesco baile colectivo.

Una fiesta de principio a fin. El día arrancó con presentaciones que fueron calentando el ánimo del público. Entre actos cargados de frescura y sonidos que representaban la diversidad del festival, los asistentes encontraron en cada escenario una razón para seguir explorando. La Muchacha calentó los motores bajo el sol, Camila Fernández nos dio una presentación bellísima, mientras que NSQK ofreció un show con mucha energía y muchas de las canciones favoritas de sus fans. Little Jesus, fiel a su estilo, puso a todos a corear y bailar, reafirmando su estatus como uno de los actos más queridos de los tapatíos, pero dejándonos con ganas de escuchar más de Norte.

Los Ángeles Azules

Pero si hubo un instante que marcó la diferencia, fue cuando la cumbia se apoderó de todo. No importaba si alguien había ido al festival esperando otro tipo de música, el magnetismo de este género logró lo impensable: unir a todos en un mismo ritmo. El público, sin distinción, se dejó llevar por la cadencia inconfundible de los clásicos que han acompañado generaciones. La multitud se transformó en una ola de pasos sincronizados, sonrisas cómplices y una energía arrolladora que convirtió el lugar en la pista de baile más grande de la ciudad.

Más allá de la nostalgia, el festival no solo fue un espacio para celebrar los sonidos que han trascendido décadas, sino también una plataforma para el talento que sigue marcando el rumbo de la música. Mon Laferte ofreció un show que, entre emociones a flor de piel y un público que no dejó de cantar, se convirtió en uno de los momentos más emotivos de la noche. Yosoymatt cerró la jornada con un set muy movido, dejando claro que la esencia del festival no solo radica en su cartel, sino en la forma en que cada artista logra conectar con la audiencia.

Si algo dejó claro esta edición, es que la cumbia sigue siendo el corazón de la fiesta. Sin importar cuántos géneros convivan en un mismo evento, hay momentos que trascienden y se convierten en historia. Y esta vez, la historia se escribió al ritmo de un género que, lejos de envejecer, sigue más vivo que nunca.

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